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Cicatrices ocultas: consecuencias de la violencia en la salud mental de la infancia


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Año: 2020

ISBN (13): 978-92-1-101435-8

Autor: Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia contra los Niños, Naciones Unidas

Lugar de Edición: Nueva York

Editorial: Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia contra los Niños, Naciones Unidas

Año de edición: 2020

Descripción Física: il. col. + Fot. Col.

Páginas: 52 p.

Idioma: Español

Fuente: Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia contra los Niños, Naciones Unidas

Formato: Electrónico

Temáticas: Convivencia y violencia, Salud

Descriptores: salud mental, violencia, niños maltratados

Resumen:

Cada año, más de 1.000 millones de niños, la mitad de la población infantil del planeta, se ven expuestos a la violencia, que se manifiesta de muchas formas y en muchos lugares, en línea o en la vida real, en el hogar, la escuela o la comunidad. Pueden ser el blanco de la violencia, pero también presenciarla, o estar expuestos a ella. 

Está claro que la violencia afecta gravemente a la salud mental de la infancia. La exposición a la violencia suele ser algo traumático y puede evocar respuestas tóxicas al estrés, que causan daños fisiológicos y psicológicos inmediatos y a largo plazo. Entre las consecuencias de la violencia se cuentan la depresión, el trastorno por estrés postraumático, el trastorno límite de la personalidad, la ansiedad, los trastornos relacionados con el uso indebido de sustancias, los trastornos del sueño y la alimentación, y el suicidio.

La forma en que los niños y las niñas experimentan la violencia al pasar de la primera infancia a la adolescencia determina el impacto acumulativo de la violencia en su salud mental, con variaciones que dependen tanto de la forma de violencia a la que están expuestos como de las consecuencias que acarrean para su salud mental. Estas consecuencias pueden transmitirse de una generación a otra, especialmente en el caso de los niños cuya infancia se haya caracterizado por la exposición a la violencia de pareja, y de las madres que sufrieron violencia durante su crecimiento.

Los factores de riesgo surgen a nivel individual, en las relaciones y en las comunidades y sociedades y la interacción entre ellos en los distintos niveles es tan importante como la influencia que pueda tener un factor en particular dentro de uno solo de los niveles.

Urge adoptar más medidas para prevenir la amenaza que supone la violencia para la salud mental de la infancia y darle una respuesta adecuada. Sin embargo, hay grandes deficiencias a la hora de dotar de fondos y de recursos a la atención de salud mental de calidad basada en los derechos y culturalmente adecuada a nivel mundial, a pesar de que la salud mental figura sistemáticamente entre las principales preocupaciones expresadas por los propios niños. Además, los más jóvenes recurren con menos frecuencia a los servicios de salud mental debido a la estigmatización, a la ineficacia a la hora de detectar sus necesidades y al escaso conocimiento que hay acerca de los servicios que se ofrecen. En consecuencia, pocos niños con problemas de salud mental reciben el apoyo adecuado en el momento oportuno.

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