Año: 2026
Autor: Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD)
Lugar de Edición: París
Editorial: Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD)
Año de edición: 2026
Tipo: Informes
Páginas: 56 p.
Serie: OECD Papers on Well-being and Inequalities ; nº 40
Idioma: Inglés
Fuente: SiiS Servicio de Información e Investigación Social
Formato: Electrónico
Temáticas: Bienestar social, protección y prevención, Salud
Descriptores: bienestar social, trastornos emocionales, ansiedad, estrés, adolescencia, adolescentes
Resumen:
El informe de la OCDE analiza el deterioro del bienestar social y emocional de los adolescentes y muestra que este afecta de manera diferente a chicas y chicos. Las chicas presentan con mayor frecuencia baja satisfacción vital, ansiedad, depresión, soledad, autolesiones, trastornos alimentarios, estrés y preocupación por la imagen corporal; además, suelen declarar menor resistencia frente a las dificultades. Los chicos, en cambio, tienen más problemas de conducta y muestran con mayor frecuencia agresividad, peleas, acoso, apuestas y otras conductas de riesgo, además de una mayor mortalidad por suicidio. Estas diferencias están influidas por las normas y estereotipos de feminidad y masculinidad, que pueden aumentar la presión estética y académica sobre las chicas y dificultar que los chicos expresen vulnerabilidad o pidan ayuda.
El documento sostiene que las respuestas públicas deben adaptarse a estas vulnerabilidades específicas, sin dejar de reforzar los factores de protección comunes a toda la adolescencia. Propone actuar de forma coordinada en la familia, la escuela, la comunidad y los entornos digitales, mediante prevención temprana, educación socioemocional, mejora de la comunicación familiar, apoyo psicológico accesible, espacios seguros y medidas frente al acoso y los daños en línea. También recomienda implicar a los propios adolescentes en el diseño de las políticas y ampliar la investigación sobre qué intervenciones funcionan mejor para cada grupo, ya que los servicios de salud mental por sí solos no bastan para afrontar un problema que tiene causas sociales, educativas, familiares y digitales.
