Año: 2025
Autor: Orgilés, Mireia ; Amorós-Reche, Víctor ; Morales, Alexandra ; Espada, José Pedro
Lugar de Edición: Elche (Alicante)
Editorial: Grupo de Investigación Análisis, Intervención y Terapia Aplicada con Niños y Adolescentes (AITANA). Centro de Investigación de la Infancia y la Adolescencia. Universidad Miguel Hernández
Año de edición: 2025
Descripción Física: gráf. y tablas
Páginas: 26 p.
Serie: Proyecto EMOChild. Informe 7
Idioma: Español
Fuente: Observatorio Español de la Salud Mental Infanto-Juvenil
Formato: Electrónico
Temáticas: Salud
Descriptores: salud mental, trastornos mentales, España, trastornos del estado del ánimo, trastornos de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos depresivos
Resumen:
La salud mental en la infancia y la adolescencia se ha convertido en una prioridad para la salud pública. Antes de la pandemia, la prevalencia mundial de trastornos depresivos y de ansiedad se estimaba en un 2,6 y 6,5%, respectivamente, cifras que estudios europeos posteriores elevan ligeramente. La llegada del COVID-19 en 2020 marcó un punto de inflexión, con un notable incremento de los problemas emocionales en niños y adolescentes, que llegaron a estimarse en los síntomas depresivos entre el 23% y el 27%, y en los síntomas de ansiedad entre el 20,5% y el 26%. Este aumento de las dificultades emocionales pareció mantenerse hasta el 2022. Ese mismo año, el estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) aportó datos relevantes sobre la adolescencia en España. A pesar de la recuperación del contacto social, uno de cada diez adolescentes percibía bajo apoyo de sus amistades, y una proporción ligeramente superior informaba haber sufrido algún tipo de acoso escolar. En contraste, el contacto diario a través de medios electrónicos era común en un tercio de los adolescentes. El incremento en el uso de dispositivos digitales no estuvo exento de riesgos, siendo utilizados por la mitad de los adolescentes como estrategia de afrontamiento ante emociones desagradables.
Existe amplio consenso científico sobre la relación entre el uso de redes sociales y una peor salud mental, autoestima e insatisfacción corporal. En este sentido, los datos del HBSC de 2022 reflejan una elevada prevalencia de insatisfacción corporal entre las chicas de 15 y 16 años. La disminución del apoyo social, el impacto del contexto digital y el alto estrés académico podrían explicar que los adolescentes que experimentaban dos o más malestares psicosomáticos semanales aumentaran en un 37% de 2018 a 2022. Tras la pandemia, además, un 11% manifestaba una baja satisfacción con su vida. En la misma línea, el porcentaje de niños y adolescentes que se describían como tristes, preocupados o infelices pasó del 19,5% en 2019 al 32% en 2022. Estos hallazgos sugieren que la pandemia supuso un antes y un después en el bienestar emocional de la población infanto-juvenil.
Durante el curso 2023-2024, cuatro de cada diez adolescentes afirmaron haber tenido algún problema de salud mental en los últimos 12 meses, la mitad de los cuales no había solicitado ayuda. A esta situación se suman datos especialmente sensibles. En 2024, los suicidios en jóvenes de entre 10 y 19 años ascendieron a 89, según datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (2025). Ese mismo año, la línea 024 atendió más de 8.000 llamadas de menores de 19 años y la Fundación ANAR registró un incremento de los casos atendidos por ideación o intento de suicidio y autolesiones. Seis de cada diez casos atendidos se relacionaban con problemáticas asociadas al uso de tecnologías, como la adicción o el ciberbullying. Aunque el uso problemático de Internet ha descendido ligeramente desde 2021, los adolescentes españoles siguen conectados con fines lúdicos una media de cinco horas diarias entre semana y siete horas los fines de semana, con un uso mayor a medida que aumenta la edad y especialmente elevado en las chicas.
Informes previos del Observatorio de la Salud Mental Infanto-Juvenil ya habían señalado la creciente preocupación de familias y profesionales ante estas tendencias y la aparición de nuevos desafíos. El presente informe culmina el
Proyecto EMOChild, que entre 2022 y 2025 ha contribuido a comprender de forma integral los problemas emocionales en niños y adolescentes españoles. En las siguientes secciones se presentan los principales resultados longitudinales sobre dificultades emocionales, junto con la identificación de posibles factores de riesgo asociados. Estos hallazgos pretenden ofrecer una visión actualizada del estado de la salud mental infanto-juvenil a nivel nacional y proporcionar evidencias útiles para diseñar estrategias eficaces de prevención e intervención.
Accede al resto de informes del Proyecto EMOChild - Estado emocional de los niños y adolescentes españoles:
